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KENJI MIZOGUCHI. ESENCIAL

Del 14 de febrero al 18 de abril de 2019

El Cine Albéniz y Capricci Cine organizan una retrospectiva de ocho títulos de la obra de Kenji Mizoguchi, uno de los directores claves de la filmografía japonesa y universal. Además de corregir la dificultad de acceso a las películas del director nipón mediante copias remasterizadas y un nuevo trabajo de subtitulación, podremos disfrutar de 3 títulos de Mizoguchi restaurados en 4K por la Kadokawa Corporation y The Film Foundation, creada por Martin Scorsese.

Kenji Mizoguchi

Nacido en 1898, en los albores del cine, Mizoguchi se forma en pintura occidental y trabaja como ilustrador entre 1915 y 1920 hasta que a principios de los años 20 recala en Tokio y empieza a vincularse con el arte cinematográfico. Aunque muchas de sus primeras películas se han perdido, la gran cantidad de trabajos que realiza durante los años 20 y 30, le permite aprender, experimentar y sintetizar un estilo que culmina en la década de los años 50 donde realiza, entre otras, las 8 obras maestras que podremos ver en este ciclo. Como diría el crítico Jean Douchet:
Kenji Mizoguchi representa para el cine lo mismo que J.S. Bach en la música, Cervantes en la literatura, Shakespeare en el teatro o Tiziano en la pintura: el
más grande.

Mizoguchi es reputado como el cineasta que más y mejor ha retratado el mundo de las geishas y la prostitución en el cine japonés, como demuestran títulos como Los músicos de Gion (1953), La mujer crucificada (1954) o La calle de la vergüenza (1956). Pero además de las geishas, su visión única del universo femenino y la posición de la mujer dentro de la sociedad japonesa, han sido espléndidamente retratadas en Los amantes crucificados (1954) o La señorita Oyu (1951). La belleza y sutilidad de las imágenes de La emperatriz Yang Kwei-Fei (1955), una de sus dos únicas películas filmadas en color, la misteriosa y enigmática Cuentos de la luna pálida (1953), y la potencia conmovedora de El Intendente Sansho (1954), completan la lista de títulos que presentamos junto a Capricci Cine en ?Mizoguchi. Esencial? y donde el arte de Mizoguchi se encuentra a su más alto nivel.


Programación Mizoguchi. Esencial

- La señorita Oyu, 1951 (Oyû sama) - 14 febrero
- Los músicos de Gion, 1953 (Gion bayashi) - 21 febrero
- Cuentos de la luna pálida, 1953 (Ugetsu monogatari) - 28 febrero
- La mujer crucificada, 1954 (Uwasa no onna) - 7 marzo
- Los amantes crucificados, 1954 (Chikamatsu monogatari) - 28 marzo
- El intendente Sansho, 1954 (Sanshô dayû) - 4 abril
- La emperatriz Yang Kwei-fei, 1955 (Yôkihi) - 11 abril
- La calle de la vergüenza, 1956 (Akasen chitai) - 18 abril


Todas las películas se proyectarán a las 20:00 horas con los siguientes precios:

4,5 euros
4 euros (socios Club Albéniz)

Las entradas están disponibles en las taquillas del Cine Albéniz y a través de la plataforma www.unientradas.es



HAN DICHO DEL CINE DE KENJI MIZOGUCHI

Mizoguchi es uno de los grandes maestros que hayan trabajado nunca en el medio cinematográfico ? Martin Scorsese

El mejor cineasta japonés o, sencillamente, el mejor cineasta de todos ? Jean-Luc Godard.

Tiene muy poca importancia que el autor de LOS AMANTES CRUCIFICADOS (Chikamatsu Monogatari) sea o no sea el más japonés de los japoneses, ya que resulta, sin embargo -o debido a ello-, el más universal. Y, si nos resulta cercano, no es porque plagie el Occidente, sino porque, habiendo partido de muy lejos, ha llegado a la misma concepción de lo que es esencial. Se puede decir abstracción, síntesis o expresionismo, el nombre importa poco; si, al referirnos a algunos encuadres suyos, podemos citar los nombres de Lang, Murnau, Dreyer o Bresson, es porque sabe, como ellos, que el gesto solo es verdad cuando es recreado, que la verdad del arte no es la de la naturaleza. ? Eric Rohmer

Su arte consiste en abstenerse de cualquier exigencia exterior a su objeto, a dejar que las cosas se presenten ellas mismas, permitiendo que el pensamiento intervenga sólo para borrar las propias huellas y dando así mil veces más de eficacia a los objetos que somete a nuestra admiración. Es, por tanto, un arte realista, y también será realista la puesta en escena. ? Jean-Luc Godard

Sobre la representación de la figura femenina:

Es por ello que un primer plano de un film de Mizoguchi se puede traducir en un trastorno emotivo que raramente se produce con tanta intensidad en un film de cualquier otro director. La misma coherencia contradictoria se vuelve a encontrar en el ámbito del tema principal del cine de Mizoguchi: la representación del universo femenino. Por un lado, denuncia abiertamente las condiciones de explotación y marginación de que la mujer es víctima a debido a una sociedad patriarcal que ha conseguido reproducirse, a pesar de los notables cambios que, en otros aspectos, Japón ha experimentado desde la edad media hasta años de la segunda posguerra ?un otro elemento singular de la ecléctica coherencia de Mizoguchi se encuentra en la soltura con la que pasa del gendaigeki (film de ambientación contemporánea) en jidaigeki(film de época), girando, pero, siempre en el entorno de los mismos temas. Y, por otro, él mismo es claramente víctima de una concepción trascendental de la mujer, a la que, por el hecho de mitificarla, vuelve a representar como un objeto, si bien ahora se trata de un objeto de culto y admiración.
Tal como se ha observado muchas veces, la compleja imagen femenina construida por Mizoguchi en su obra parece que da preferencia a tres modelos: la rebelde, la princesa y la sacerdotisa.
Dario Tomasi (Bellezza e crudeltà. Il cinema di Kenji Mizoguchi, Cineteca del Comune di Bologna, I quaderni del Lumière núm. 31, febrero de 2000